Piernas hinchadas y varices

Es muy común que este problema se presente en personas mayores porque con el paso del tiempo el cuerpo va envejeciendo y se va debilitando, ocasionando que los procesos de sus funciones disminuyan considerablemente. Uno de los sistemas que se ve más afectado por el envejecimiento es el sistema circulatorio. Recordemos que la función de este sistema es el de distribuir sangre por todo el cuerpo, esto con la bomba a la que conocemos como corazón. Debido a la edad, este músculo va perdiendo fuerza por lo que es más complicado la circulación en ciertas zonas, principalmente en aquellas más alejadas, como lo son las piernas.

¿Pero qué son las varices?

Se le conoce como varices a la dilatación que sufren las venas, pueden ser esofágicas o hemorroidales y pueden estar presentes en cualquier zona de cuerpo. Es importante recalcar que la aparición de las venas se debe principalmente a la debilitación de las paredes venosas. Se podría creer que la dilatación aumentaría el flujo de sangre, pero no es así. En el interior de las venas se pueden encontrar válvulas que impiden el reflujo de sangre por lo que, si hay una expansión de estos conductos, las vulvas quedan inservibles porque no permiten cerrarse, lo cual también puede generar coágulos de sangre.

Su surgimiento se puede visualizar debido al hinchazón y abotargamiento de las venas, si este padecimiento crece, la persona puede sufrir adormecimiento en el área y dolores punzantes que pueden ocasionar la presencia de llagas y finalmente trombosis. Los factores por los cuales hay presencia de varices están asociadas a diferentes cosas. Una de ellas es el embarazo porque en este proceso el feto comprime las venas de la zona inferior del cuerpo. Por otro lado, los problemas con productos tóxicos y enfermedades pueden ser un factor para que haya presencia de varices.

Ya que suele ser una afección muy común en adultos mayores, muchos de los lugares en donde se encargan exclusivamente del cuidado hacia los mayores como lo son los asilos México, recurren a la atención médica y naturista con la finalidad de mejorar la salud de la persona. Dentro de los tratamientos que se pueden optar para disminuir los síntomas provocados por esta patología, son:

  • Dieta: En definitiva, los alimentos pueden ayudarnos en muchas cuestiones de salud. Para mejorar el flujo de sangre, se recomienda que se disminuyan aquellos productos altos en grasa y se aumenten aquellos altos en nutrientes y minerales.
  • Postura: Juega un papel considerable. Las personas que suelen estar más tiempo paradas, tienden a sufrir este padecimiento por lo que es aconsejable sentarse con los pies arribas de un banco pequeño para que la presión sea menor y sea más posible el flujo de sangre.
  • Ejercicio físico: Aquellos movimientos que están enfocados en las zonas inferiores son los ideales porque al ser constantes estos ejercicios, permite que la sangre no se vuelva viscosa y aumenta la circulación de la sangre.
  • Hidroterapia: Este tipo de técnica es muy frecuente para aumentar el flujo sanguíneo y se realiza con el uso de agua caliente y fría, con el propósito de crear un bombeo. El agua caliente ayuda a la dilatación y la fría a contraer.
  • Masajes: Un masaje sin mucha presión es ideal porque con los movimientos empleados por el masajista, se enviará la sangre hacia la parte superior.

Como podemos ver, existen muchos métodos para mejorar la apariencia de las venas, es cuestión de cada persona elegir aquella que empleará dentro de la rutina. En el caso de los adultos mayores se usarán aquellos que los cuidadores crean más eficientes.